lunes, julio 02, 2007

Las Relaciones y la Diplomacia

Según un estudio hecho en 1956 se calculaba que un siglo antes el hombre promedio tenia 72 deseos, 16 de los cuales se consideraban necesidades. En el 2006, cincuenta años después de aquel estudio, se calculó que el hombre promedio tiene 474 deseos, 94 de los cuales se consideran necesidades.

Aún hoy las necesidades del hombre son pocas… pero sus deseos no tienen límites. Pero lo que siempre ha sido una necesidad para el hombre, es la necesidad de conectarse entre sí.

Conectarse con otras personas trae infinitas recompensas, ya sea conseguir el trabajo, conseguir la venta, electrificar a su público, etc.

El mejor recurso de cualquier individuo son las otras personas, te traen al mundo, te visten, te bañan, te alimentan , te enseñan, invierten tu dinero, arreglan tu vehículo, y hasta te entierran. No podemos vivir sin ellos, es más, no podemos ni morir sin ellos.

Conectarse es lo que hacían nuestros ancestros cuando se aglomeraban alrededor de un fuego a comer filete de mamut o hilar la más moderna moda de pieles de animales.

Es lo que hacemos cuando sostenemos torneos de golf, conferencias, etc., es lo que subraya todos nuestros rituales culturales, desde los más serios hasta los más frívolos, desde bodas y funerales, hasta juegos de muñecas Barbie y competencias de comer spaghetti.

Hasta los artistas y poetas más antisociales que pasan largos meses pintando en un estudio o componiendo en un cubículo en sus alcobas, esperan que a través de sus creaciones ellos, eventualmente, conectarán con el público.

Ya sea con el que da la noticia o el clima mundial por televisión, o aquella persona que recoge esa fruta exótica del otro lado del mundo, voluntaria o involuntariamente cada día hacemos cientos de conexiones.

Es de esta fuerza imperante de relacionarnos que nace la diplomacia, no importa el modelo de teoría de relaciones internacionales que se utilice par analizar las relaciones, la realidad es que, al igual que los individuos, los Estados también tienen la necesidad de relacionarse.

Por lo mismo, y tomando en cuenta lo dicho anteriormente sobre el hecho de que éstas nos traen infinitas recompensas, debemos entonces entender que la preparación de nuestro cuerpo diplomático es esencial para un buen desenvolvimiento de las relaciones. Por igual hay que entender que una mala representación puede dañar una relación, y muchas veces sucede como dice el proverbio: “no hay oportunidad para una segunda impresión”.

Si concebimos que para algunos países la prioridad no es la República Dominicana, entonces imaginémonos qué ventaja nos arroja un diplomático que nos “trate” de representar sin tener la más mínima preparación en este aspecto.

Debemos razonar de una vez por todas que nuestras misiones en el exterior no son una manera de premiar a un individuo, sino más bien espejos de nuestro país y, hoy día, más que todo, oficinas de comercio.

Por eso, y otras razones, entiendo que en diplomacia se pueden aplicar las palabras del ex presidente norteamericano J.F. Kennedy cuando dijo “No pregunte ¿Qué puede hacer mi país por mí?, sino ¿Qué puedo hacer YO por mi país?”.

Sí, las relaciones son una necesidad, y más aún las buenas, por tanto, por favor, no dejemos que se conviertan en un deseo…

martes, mayo 01, 2007

Diplomacia: función publica que demanda vocación

Hoy día la dinámica de los acontecimientos mundiales y las oportunidades de negocios tienen un ritmo tan acelerado que el acceso a las nuevas formas de comunicación es una imperiosa necesidad. Las oportunidades están a la vuelta de la esquina. Pero hay que saberlas buscar. El Diplomático se convierte hoy en un buen vendedor y en un mejor comprador de oportunidades.
Entender que solamente el ejercicio de la profesión Diplomática es suficiente para tener una visión amplia de las relaciones internacionales es en definitiva una idea que hay que superar. Una Diplomacia sin economistas, abogados, politólogos y hasta sicólogos es un cuerpo colegiado incompleto.
La Diplomacia de hoy exige más imaginación, mayor capacidad de negociación, más resultados concretos, mejor manera de comunicarse y, en síntesis, más productividad que la simple representatividad.
Además de considerar fundamental el contar con recursos humanos preparados en diversas áreas; también las especializaciones se hacen cada vez más importantes. Hoy en día es preferible invertir en una minoría preparada que en una mayoría silente o mal formada. La diplomacia en la actualidad debe tender a ser más selectiva. El uso y la preparación de su personal para formar cuadros en función de los intereses institucionales para el corto, mediano y largo plazo, se hace cada vez más necesario.
Se ha comprobado que la clave del éxito en las estructuras diplomáticas está íntimamente vinculado a la claridad de objetivos, capacidad de los recursos humanos y experiencias que adquieran los mismos. Por supuesto la vocación es fundamental.
Sin vocación todo el talento y la preparación no sirve para nada, es más, se ha comprobado que personal menos preparado tiene mejor rendimiento que otros con mejor formación si los anteriores son guiados por una gran vocación.
Quiero dejar claro que las nuevas generaciones de Diplomáticos tienen un gran reto por delante. Que entiendan que estamos ante un oficio que nos obliga a ser realmente servidores públicos. Que nuestro comportamiento cotidiano dentro y fuera de nuestro país tiene que estar a la altura. Que se nos entrega una gran responsabilidad, cuando se nos dignifica con la posibilidad de representar a nuestro país en el exterior. No importa el nivel del cargo y la nación ante el cual estamos acreditados. La huella que dejamos no es personal, sino la de nuestra idolatrada patria, la República Dominicana.

lunes, marzo 26, 2007

Una Diplomacia Activa para un mundo en transformación

En un mundo de comunicaciones y mercados mundializados, nuestra seguridad y nuestra prosperidad dependen, cada vez en mayor medida, de lo que sucede en otras partes del mundo. Es preciso que seamos activos internacionalmente para, de ese modo, conformar los acontecimientos mundiales en beneficio de nuestros ciudadanos y en consonancia con nuestro compromiso a favor de un mundo más seguro, más justo y próspero.
Vivimos en una etapa de cambios veloces: hemos pasado de las relativas certezas del pasado a un mundo de mayor complejidad e incertidumbre. Es mayor el número de cuestiones que inciden en una dimensión supranacional y están surgiendo nuevos actores globales. Nuestra economía abierta, nuestra sociedad diversa y nuestras responsabilidades internacionales brindan oportunidades, a lo largo de la próxima década, para moldear, en colaboración con otros, el futuro de nuestros ciudadanos y del mundo.
Los flujos de personas, bienes, dinero y conocimiento y el celérico crecimiento de Asia están impulsando la globalización, de la cual se derivan nuevas oportunidades y nuevos riesgos. El modo en el que los países responden a los mismos tendrá implicaciones notables para la República Dominicana. Es necesario que adaptemos nuestra economía y que colaboremos con otros en el respaldo a la liberalización económica. Y hemos de contribuir también a la construcción de un Estado eficaz que sea capaz de ofrecer seguridad, oportunidades y justicia a sus ciudadanos.
La Secretaría de Relaciones Exteriores tiene que adaptarse a los retos del siglo XXI. Ofrecer servicios, influir en los demás, y configurar el cambio requiere una red diplomática flexible y motivada. Las prioridades estratégicas constituyen el marco para el despliegue de nuestros esfuerzos, permitiéndonos afrontar la creciente demanda de nuestros servicios con limitados recursos.
Debemos aprovechar nuestros principales puntos fuertes - conocimientos regionales, negociación, comunicación, habilidades lingüísticas y dotes de persuasión, así como una sólida tradición de servicio. Pero también debemos seguir desarrollando las habilidades especializadas, directivas y financieras necesarias para gestionar una organización compleja y diversa y para prestar los servicios de calidad que exigen nuestros ciudadanos.

El hecho de que seamos pequeños no significa que seamos enanos, puesto a que los enanos no crecen mientras que los pequeños si. Pero esto solo será posible mediante el aprovechamiento al máximo de las relaciones internacionales y una “Diplomacia Activa”.

lunes, marzo 12, 2007

El Yate Angelita

Muchos hemos oído hablar del famoso Yate de nuestro dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina pero poco sabemos de su historia. Es por eso, y por creer que el hecho de haber sido pertenencia del dictador es solo una de sus cosas interesantes, que en el siguiente texto relato su historia.

El exuberante yate fue construido en el año 1931 en el astillero de la
familia de Krupp, en Kiel, Alemania, cerca de Hamburgo, según los planos de los famosos contratistas estadounidenses Gibbs y Cox.

Su lanzamiento fue en la última semana del mes de abril. Fue bautizado con el nombre de “Hussar”, para aquel entonces era el yate más grande construido en el mundo. El barco de cuatro mástiles fue comisionado por E. F. Hutton, uno de los hombres de negocios más ricos de Wall Street. Su esposa, Marjorie Merriweather Post, la heredera la enorme fortuna de los cereales Post y, a su vez, un mujer de negocios, diseñó, según su gusto, el yate de lujo, el cual estaba pintado con su casco color negro. Ella dedicó, por lo menos, dos años casi exclusivamente a esta tarea. La misma alquiló un gran almacén en Brooklyn, Nueva York, donde delineó un minucioso diagrama desde donde irían colocadas, cada una de las selectas antigüedades adquiridas para decorar el interior y sus seis cabinas de lujo.

El Hussar fue construido con un propósito: Llevar a los Hutton, con su acostumbrado lujo, a todos esos lugares donde sentían que su presencia era deseable, ya fuera por negocios o simplemente por el placer del recorrido y de la aventura. El Hussar pasaba por lo menos nueve meses del año en alta mar y los cursos determinados por los Hutton eran normalmente destinos exóticos, tales como: Las islas de Galápagos, Hawaii y el Mediterráneo etc. Pero esta dulce vida debajo de las velas blancas fue de corta duración, ya que el matrimonio pronto entró en crisis y, en agosto del año 1935, la pareja se divorció.

Al día siguiente del divorcio, el señor Edward Hutton endosó el Hussar a su ex-esposa, que amaba la nave más que cualquier otra cosa. Fue entonces, y dada la mala suerte del fracaso de su segundo matrimonio, que la misma decidió pintar su casco de blanco (convirtiéndola en blanca completamente) y cambiarle el nombre de Hussar a “Sea Cloud”, en español “Nube del Mar”.

No pasaría mucho tiempo hasta que lady Marjorie encontrara consuelo en su viejo amigo Joseph E. Davies, quien era un acertado abogado que había laborado como Consejero Económico del Presidente Wilson durante las Negociaciones de Paz en Versalles al final de la Primera Guerra Mundial.

Su boda con el señor Davies el 15 de diciembre del 1935 le dio a la vida de Marjorie una nueva dirección: De ahora en adelante, no solamente estaría ligada al mundo de los magnates de negocios, sino también al mundo de la política y de la diplomacia.

En 1937 Davies fue nombrado como Embajador estadounidense en Moscú. La “Sea Cloud” ahora sería estacionada en Leningrado (hoy día San Petersburgo), usada como un enorme palacio flotante, donde desfilarían personalidades de la clase alta soviética y otras , además varias noblezas incluyendo, entre éstas, a la reina Elizabeth de Bélgica.

Con el tiempo, sin embargo, los viajes hacia Leningrado llegaron a ser muy peligrosos ya que, con la guerra, el número de buques de guerra en las aguas del mar Báltico habían aumentado rápidamente. Un viaje previsto al Mar Negro fue cancelado porque los submarinos enemigos habían tomado la estación allí. En junio de 1938, la “Sea Cloud” dijo adiós a la URSS y navegó hacia Estambul.

Más adelante, los Estados Unidos entrarían formalmente a la guerra, debido al ataque japonés en el puerto de Pearl Harbor, a finales de 1941. Pronto después de eso, la Marina de guerra comenzó a requerir los yates privados para consolidar su flota, equipándolos para patrullar, buscar submarinos, y monitorear el clima.

El Presidente Franklin D. Roosevelt, amigo cercano de Davies, en principio rechazó la idea de servicio militar para la “Sea Cloud”, argumentando que era demasiado hermosa para tal despliegue. Pero, para el 1942, los Estados Unidos ya no podían darse tal lujo. Fue entonces que, mediante el pago simbólico de un dólar, los guardacostas asumieron control de la “Sea Cloud”. Éstos le quitarían sus mástiles, la bella águila dorada de su proa y pintarían el casco del barco de gris. No mucho quedaría del impresionante yate de lujo. Equipado con cañones y armas antisubmarinas cruzó las aguas alrededor de las Azores y Groenlandia con su nuevo nombre militar, IX-99.

Mientras los otros dueños de yates perdieron sus naves en la guerra, o optaron por venderlas a la Marina de Guerra, la “Sea Cloud” terminaría siendo la única nave de lujo privada de su tamaño en funcionamiento para el final de la guerra. El 4 de julio de 1946 Joe y Marjorie, junto con siete amigos, fijaron el curso para la costa de la Florida. El yate, devuelto y renovado luego del servicio militar, ahora estaba sin sus mástiles, pero su casco había sido pintado de blanco brillante y el águila de oro adornaba de nuevo su proa. En el verano de 1947 sus cuatro mástiles fueron reinstalados y luego, en 1949, la “Sea Cloud” recibió un nuevo sistema de velas, las cuales llevaban una cantidad de lona que hasta para unos millonarios, era difícil de conseguir al final de la guerra. La reconstrucción total de la “Sea Cloud” tomó casi cuatro años. En el piso superior del Palm Beach Hotel, Joe y Marjorie esperaron ansiosamente la llegada de su nave reconstruida. Cuando finalmente apareció en el horizonte, Joe le dijo a Marjorie, "bien, querida, ahí va tu bebé."

En lo adelante, el yate más grande y más hermoso sería visto rondando la costa este de los Estados Unidos de América.

Joe Davies, que sufría de mareo, estaba contento de no explorar aguas desconocidas. Ahora él podría concentrarse en sus amistades, por ejemplo, con el dictador de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo Molina.

Más adelante, Marjorie llegó a la conclusión que ella no podría quedarse más tiempo con el yate, debido a que los gastos de mantenimiento y su tripulación de 72 personas habían aumentado inmensamente y, por otra parte, el tercer matrimonio de la ahora señora de 78 años estaba en crisis, por lo que, a principio de la década del 50, ella decide vender el yate. Luego de varios meses vendiendo la “Sea Cloud” el comprador perfecto terminaría siendo su huésped más frecuente: Rafael Leonidas Trujillo Molina. Fue entonces que, en 1955, Trujillo asumió el control de la nave dándole un nuevo nombre: “ANGELITA”.

El yate, ahora presidencial, sería utilizado sobre todo como mansión flotante. Trujillo también hizo su parte para renovar el yate enviándolo a Texas, donde se le instalarían dos motores nuevos con más potencia.

Son famosas las fiestas a bordo del mismo, cuando Trujillo le prestó el yate a su hijo Ramfis durante el período en que estaría asistiendo a un curso de Estado Mayor en la Academia Militar Fort Leavenworth, Kansas (se conoce que en este tiempo, y junto a Porfirio Ruborosa, se escapaban e iban con el yate a Hollywood a festejar junto a las estrellas).

Pero no fue hasta después del asesinato de Trujillo, el 30 de mayo de 1961, que el yate vuelve a salir en las portadas de los periódicos internacionales.

Mientras el país estaba sumergido en caos, la “Angelita” navegó hacia Cannes con el cadáver del dictador, un gran número de miembros de la familia Trujillo y una enorme cantidad de efectivo. Pero momentos antes de llegar a las Islas Canarias la “Angelita” recibió un mensaje de radio. El nuevo Gobierno forzó al equipo a dar vuelta atrás. Una vez de vuelta, la costosa nave fue renombrada “Patria” y puesta de nuevo a la venta.

Cinco años más tarde la “Patria” finalmente volvió a manos norteamericanas. El comprador era Operation Sea Cruises Inc., con base en Panamá. Su presidente, John Blue, la renombró “Antarna” y la envió a Naples, Florida, a ser restaurada totalmente (tenía los 5 años de que estuvo de venta de negligencia acumulados). Al llegar a las costas norteamericanas el barco fue temporalmente sacado de servicio debido a una disputa con las autoridades. Fue entonces que el yate caería en manos de una joven de 26 años de edad, Stephanie Gallagher quien había soñado, junto a su esposo Charles, con la idea de “Escuelas Oceánicas” donde, además de impartir clases académicas, se enseñarían habilidades náuticas. El yate funcionó como buque escuela, lo cual permitió el pago de sus cuentas excepcionales y honorarios pero, John Blue, quien tenía los papeles de la nave, no se dio por vencido. De ahora en adelante persiguió a la "Mujer Pirata". Dondequiera que la “Antarna” anclara, John Blue estaría ahí para retomar “su” nave. Finalmente, “Oceanics” logró recobrar la nave, pero la misma pasaría ocho años en el sol destructivo y la alta humedad del puerto Colón en Panamá lo cual, incluso para un robusto yate como el “Antarna”, era demasiado tiempo.

Pero la misma no había sido olvidada por sus entusiastas. Uno de ellos era el alemán Hartmut Paschberg, un capitán de barco y economista, el cual había trabajado con restauraciones de grandes barcos en el pasado. El mismo reconoció que, a pesar de la pobre condición de la “Antarna”, la misma podría ser liberada de su agonía. Junto con un grupo de inversionistas basados en Hamburgo, adquirió el yate e inmediatamente le devolvió su antiguo nombre: “Sea Cloud”.

Pero la tarea más difícil del capitán Paschburg fue poder hacerle las restauraciones mínimas necesarias para hacerla navegable con el fin de cruzar el Atlántico para llevarla a restaurar debidamente. Desde mediados de julio de 1978 trabajó junto a 38 hombres aventureros, 2 mujeres y una serie de ayudantes panameños, en el yate durante varios mese y finalmente el 15 de noviembre ya habían puesto el yate en condiciones navegables para su partida hacia Alemania.

Era claro que mucho más dinero seria necesario para restaurarla a su condición original por tanto en febrero de 1979 fue llevada a Kiel, ciudad de donde originó, y en Werft AG de Howaldtswerke-Deutsche, el sucesor al astillero de Germania-Werft, fue sometida a una reparación extensa. Ocho meses más tarde la “Sea Cloud” hizo su primer viaje bajo una nueva bandera. Y la magnifica diva ha estado en su casa en los océanos del mundo desde entonces.

Hoy día con 76 años de edad y mantenido en perfectas condiciones, el yate de 360 pies de largo funciona como crucero bajo la firma Sea Cloud Cruises navegando en el Caribe durante el invierno y el Mediterráneo durante el verano.

sábado, febrero 10, 2007

Inmunidad Diplomatica

La inmunidad diplomática es un principio del derecho internacional por el cual ciertos oficiales del gobierno extranjeros no están conforme a la jurisdicción de cortes locales y de otras autoridades. El concepto de la inmunidad comenzó con las tribus antiguas. Para intercambiar la información, se permitió a los mensajeros viajar de tribu a tribu sin el miedo del daño. Los protegieron incluso cuando trajeron malas noticias. Hoy, la inmunidad protege los canales de la comunicación diplomática eximiendo a diplomáticos contra la jurisdicción local de modo que puedan realizar sus deberes con libertad, independencia, y seguridad. La inmunidad diplomática no es para beneficiar a individuos personalmente; es para asegurarse de que los funcionarios extranjeros pueden hacer sus trabajos. Bajo concepto de la reciprocidad, los diplomáticos asignados a cualquier país en el mundo se benefician igualmente de inmunidad diplomática.

La convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961 y la convención de Viena sobre relaciones consulares de 1963 codificaron las prácticas diplomáticas y consulares más modernas, incluyendo la inmunidad diplomática. Más de 160 naciones son partes de estos tratados. Las convenciones proporcionan inmunidad a las personas según su rango en una misión diplomática o puesto consular y según la necesidad de la inmunidad en la ejecución de sus deberes. Por ejemplo, los agentes y los miembros diplomáticos y sus familias inmediatas son inmunes de todo el procesamiento criminal y de la mayoría de los demandas civiles. Los miembros administrativos y técnicos del personal de embajadas tienen un nivel inferior de inmunidad. Los oficiales consulares que desempeñan servicios en consulados a través del mundo tienen un nivel inferior de inmunidad. Los miembros del personal servicio de una embajada y empleados consulares son inmunes solamente a los actos realizados como parte de sus deberes oficiales. Sin embargo la inmunidad de un diplomático de la jurisdicción del país receptor no lo/la exime de la jurisdicción de su país de origen.

Está también dentro de la discreción del país receptor el poder de declarar a cualquier miembro del personal diplomático como “persona non grata” (persona indeseada). Esto puede ser hecho en cualquier momento y el Estado receptor no tiene la obligación de explicar el por qué de tal decisión. En estas situaciones, el país de origen, generalmente, llamaría a la persona a que termine su función en la misión y se retire del país receptor. Finalmente la convención de Viena prevé las medidas específicas que pueden ser tomadas por el Estado de origen y el Estado receptor en casos del uso erróneo o del abuso de privilegios e inmunidades diplomáticas.

En conclusión aunque existen exenciones e inmunidades para los agentes diplomáticos, eso no significa que el mismo puede exhibir una conducta de prepotencia, ni cualquier otra que pudiese indignar al Estado receptor y mucho menos avergonzar la imagen del país a quien representa.

Breve Historia de la Diplomacia

Su habilidad de practicar la diplomacia es uno de los elementos que definen a un Estado, y la diplomacia ha sido practicada desde la formación de las primeras ciudades-estados. Originalmente los diplomáticos eran enviados únicamente para negociaciones específicas, y regresaban tan pronto su misión concluyera. Los diplomáticos generalmente eran parientes de la familia predominante o de muy alto rango, para darles legitimidad al negociar con el otro Estado.

Los orígenes de la diplomacia moderna se remontan a menudo a los Estados del norte de Italia a principios del Renacimiento, donde se establecieron las primeras embajadas en el siglo XIII. Milano jugó un papel predominante, especialmente durante el mandato de Francesco Sforza el cual estableció embajadas permanentes en las otras ciudades-estado del norte de Italia. De igual manera fue en Italia que muchas de las tradiciones de la diplomacia moderna se iniciaron, por ejemplo la presentación de las cartas credenciales de un embajador al Jefe de Estado.

La práctica se esparció desde Italia a las otras potencias europeas. Milano fue la primera en enviar un representante a la corte de Francia en 1455, pero sin embargo rechazó recibir a representantes franceses temiéndole al espionaje y la posible intervención en asuntos internos. Como las potencias extranjeros tales como Francia y España llegaron a estar cada vez más implicadas en política italiana la necesidad de aceptar a emisarios tuvo que ser reconocida. Pronto todas las principales potencias europeas intercambiaban representantes.

España fue la primera en enviar un representante permanente cuando designó a un embajador a la corte de Inglaterra en 1487. Luego para el siglo XVI, las misiones permanentes se convirtieron en el estándar. Muchas de las convenciones de la diplomacia moderna se celebraron durante este período. El rango más alto entre los representantes era el de embajador. Un embajador en este tiempo era casi siempre de la nobleza y el rango de nobleza variaba según el prestigio del país en que lo fijaban. Estándares que definían a un embajador emergieron, requiriendo que estos tuvieran grandes residencias, celebraran grandes y elegantes fiestas, y desempeñaran un papel importante en la vida de la nación receptora.

En Roma, el puesto más importante para los embajadores católicos, los representantes franceses y españoles mantuvieron a veces misiones de hasta cien personas. Incluso en puestos más pequeños, los embajadores podrían ser muy costosos. Los Estados más pequeños enviaban y recibían a “Enviados” que eran un nivel debajo de un embajador. Los códigos complejos de la precedencia alinearon a los embajadores de cada estado los cuales se habían disputado mucho. Para las naciones católicas el emisario del Vaticano era supremo, y es quien se denomina el decano del cuerpo de embajadores.

Los embajadores en aquella época eran nobles con poca experiencia extranjera o diplomática y necesitaban de un enorme personal de embajada como apoyo. Estos profesionales se enviaban a asignaciones más largas y estaban mejor informados sobre el país anfitrión. El personal de la embajada consistió en una amplia gama de empleados, incluyendo alguno dedicado al espionaje. La necesidad de individuos expertos para proveer de personal a las embajadas fue resuelta con graduados de universidades, y ésta condujo a un aumento en el estudio del derecho internacional, de idiomas, y de historia en las universidades a través de Europa.

Al mismo tiempo, cancillerías fueron instaladas en casi todos los Estados europeos para coordinar a las embajadas y sus personales. Aunque estos ministerios todavía estaban lejos de su forma moderna. Francia, que poseía el ministerio de relaciones exteriores más grande, tenía solamente 70 empleados a tiempo completo en el 1780.

El sistema entero fue interrumpido grandemente por la revolución francesa y los años subsecuentes de la guerra. La revolución vería a comunes asumir el control la diplomacia del estado francés, y de ésos conquistados por los ejércitos revolucionarios. Las precedencias fueron suprimidas. Napoleón también rechazó reconocer la inmunidad diplomática, encarcelando a varios diplomáticos británicos acusados de conspirar en contra de Francia.

Después de que la caída de Napoleón, el congreso de Viena de 1815 establecería un sistema internacional de rangos diplomáticos. Pero los conflictos en torno a la precedencia entre naciones persistieron por más de un siglo hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, cuando el rango de embajador se terminó de convertir en norma.

martes, enero 30, 2007

Eficiencia Vs Eficacia

Muchas veces escuchamos frases como "Que Eficiente es ese o tal Empleado" o "Caramba, es Usted un Tipo muy Eficaz". La realidad es que los términos Eficiente y Eficaz son temas que causan muchos debates, análisis y son motivo de estudio y reflexión en muchos países.

En términos generales, la Eficiencia se refiere a la relación entre esfuerzos y resultados. Si Obtiene más resultados de un esfuerzo determinado, habrá incrementado su eficiencia. Asimismo, si puede obtener el mismo resultado con menos esfuerzo, habrá incrementado su eficiencia. En otras palabras Eficiencia consiste en realizar un trabajo o una actividad al menor costo posible y en el menor tiempo, sin desperdiciar recursos económicos, materiales y humanos; pero a la vez implica calidad al hacer bien lo que se hace.

Sin embargo, no basta con ser únicamente Eficientes, las Organizaciones buscan algo más que eso, y eso es la Eficacia. Cuando un empleado alcanza las metas u objetivos que le impone la institución, decimos que es Eficaz. Entonces la Eficacia se refiere a los resultados en relación a las metas y cumplimiento de los objetivos organizacionales, por eso para ser Eficaz debe de priorizar las tareas y realizar en orden de precedencia aquellas que contribuyen a alcanzar sus objetivos y metas previstas, pero debe de asegurarse que lo que haga valga la pena y conduzca a un fin.

La Eficiencia y la Eficacia se interrelacionan, pero la falta de eficacia no puede ser compensada con Eficiencia, por grande que sea esta, ya que no hay nada más inútil que hacer Eficientemente, algo que no tiene ningún valor y que no contribuye en nada para la Organización. Por eso es necesario preguntarse si lo que se hace vale para algo. Por ejemplo una persona puede pasar todo el día en su trabajo, sentado en su escritorio, pero esto no significa que sea Eficiente ni Eficaz, mas aun cuando su labor no es productiva y se dedica a utilizar indiscriminadamente los recursos con que cuenta su Organización.

La contribución de cada empleado es un factor muy importante para el éxito de cualquier Organización. El austriaco Peter Drucker, fallecido en el 2005 y uno de los autores de mayor prestigio en la administración de empresas, decía: "un líder debe tener un desempeño eficiente y eficaz a la vez, pero aunque la eficiencia es importante, la eficacia es aún más decisiva”.

Protocolo: Definiciones

Debido a la gran cantidad de preguntas que recibimos sobre las definiciones de los términos básicos de protocolo y etiqueta, vamos a definir los conceptos básicos más solicitados.

Las definiciones dadas en primer lugar son los que utilizamos al impartir clases y los siguientes aparecen en el diccionario de forma literal, y posteriormente damos otras definiciones del término según otros autores consultados.
Protocolo: El conjunto de normas o reglas, impuestas por las costumbres, que nos ayudan a organizar nuestros actos sociales. Regla ceremonial diplomática. Disciplina que determina las formas bajo las cuales se realiza una actividad humana importante. Pautas bajo las cuales se desarrolla un determinado acto o evento.

Etiqueta: La manera o forma en que nos presentamos y nos conducimos en esos actos sociales. Ceremonial que se debe observar en las casas reales y en actos públicos solemnes. Ceremonia en el trato. Vestimenta exigida en un determinado acto o evento.

Pero hay otros términos que debemos definir por igual:
Ceremonial: Conjunto de formalidades y ceremonias para la celebración de determinada solemnidad. Libro que contiene el ceremonial que se debe observar en cada una de las solemnidades de la Iglesia, de una corporación, etc.
Cortesía: Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene una persona a otra. En las cartas, expresiones de urbanidad puestas antes de la firma.

Galantería: Gracia y elegancia en las cosas. Acción o expresión obsequiosa. 

Existen otras muchas expresiones utilizadas en casi todos los libros de protocolo como saber estar, buenos modales, buenas maneras, etc., pero todas ellas vienen a tener un significado similar: buen comportamiento en sociedad. No obstante, todas ellas serán utilizadas para indicar de forma general un modo correcto de comportamiento.
Pero no quisiéramos concluir este artículo sobre las definiciones, sin remarcar, que una persona además de "saber estar", debe "saber ser". ¿Qué es lo que queremos decir con esto?. Que no solo con educación se puede actuar en sociedad. Una persona no es solo cultura, formación, educación o amabilidad. Una persona es un conjunto de todos esos elementos, que combinados hacen posible que una persona sea completa.

Cuantas veces nos hemos encontrado con personas muy educadas, pero faltas de cualquier tipo de contenido; o por el contrario, grandes profesionales, expertos en determinadas materias, pero faltos de educación y buenas maneras.

Para lograr un equilibrio en nuestras relaciones deberíamos aplicar una sencilla fórmula matemática: saber estar + saber ser = saber relacionarse.

lunes, enero 15, 2007

El Nepotismo en Oficinas del Estado

El viernes 3 de noviembre del 2006 la cadena ABC de los EE.UU. en su famosísimo programa 20/20 presentaron entre sus temas: Privilage in America? Are you being left out, que en español significa Privilegios en América? Lo están dejando fuera. Este programa de lo que trataba era sobre el nepotismo y como afecta las posibilidades de los otros.

Antes que todo definamos el nepotismo: Es la preferencia que algunos dan a sus parientes para las gracias o empleos públicos, y su uso es generalmente negativo. Un ejemplo de nepotismo sería que un empleador contratara a su pariente en lugar de alguien más cualificado sólo por el hecho de que fuera su pariente.

La palabra nepotismo proviene del latín nepos, que quiere decir "sobrino". Y sus primeros usos se remontan a la Edad Media, cuando algunos papas y obispos católicos criaban sus hijos ilegítimos como "sobrinos" y les daban preferencia. Algunos biólogos han sugerido que el nepotismo es completamente instintivo, ¿pero deben nuestros instintos llegar al punto de que perdamos el horizonte?. Hemos hablado en otros artículos sobre los nombramientos políticos y hemos dicho que una cuota es aceptable, y lo mismo decimos del tema que nos aborda, pero ¿y si los que nepoticamente nombramos siguen con la cadena de nepotismo? ¿y si nuestros parientes o allegados no dan con los que les hemos puesto en sus manos?

Puedo citar dos ejemplos famosos de nepotismo internacionales: John F. Kennedy cuando nombro a su hermano Robert Kennedy fue acusado de nepotismo y Donald Trump cuando nombro a su hija Ivanka Trump en su primer trabajo a los 24 años de edad como Vicepresidente. Pero este no es el tipo de nepotismo que sucede en nuestro país, aquí se extiende a los amigos, yernos, nueras, primos, sobrinos, nietos, etc. etc.

Vivimos en un país en el cual la gente quiere, o ser merenguero, o ser pelotero, o ser político. En los primeros dos casos la persona tendrá obligatoriamente que prepararse ya que de no estarlo no llegará a ser buen merenguero, ni será buen pelotero, pero en el tercer caso solo tendrá que tener un pariente en la política quien le abra las puertas.

En un pías donde las oficinas publicas están tan desordenadas se necesita de personas preparadas y que estén dispuestas a trabajar para resolver los problemas, no botellas y personas pegadas, ya sea por política o por nepotismo.

Esto esta causando que la gente entienda indirectamente que el prepararse no vale la pena ya que no será por su preparación que será valorado a menos, CLARO!, que se de el caso de que este pegado y como bonus tenga preparación.

Nunca ha habido la necesidad de contar con gente preparada mas que ahora y en el futuro será mas necesario aun, ya que sin ellos no contaremos con las herramientas necesarias para enfrentar nuestros retos y metas.

Es penoso el caso que sucede en nuestro país especialmente en ramas donde la preparación o mejor dicho la falta de ella es mas evidente que en otras.

miércoles, septiembre 20, 2006

Diplomáticos de Carrera y a la Carrera

Los embajadores dominicanos son los representantes de nuestro gobierno, nuestra gente y nuestros valores alrededor del mundo. Deben conducir nuestras misiones en el exterior, y manejar los programas y los recursos de las mismas. Son los comandantes diplomáticos en las primeras filas que defienden nuestra imagen nacional. Por estas razones, la República Dominicana debe enviar únicamente a sus mejores y más cualificados al servicio exterior. ¿Qué calidades son necesarias? Puedo sugerir algunas:

Integridad absoluta y una reputación pública clara, gran discreción personal y fuerte autodisciplina, además de una comprensión sólida de los intereses estratégicos de su país.

Habilidades bien afiladas en la comunicación intercultural, para explicar los valores y las opiniones de nuestro país a las sociedades y autoridades extranjeras y, por igual, el intelecto y la percepción necesarios para interpretar y divulgar exactamente lo qué está sucediendo en el exterior y hacer recomendaciones acertadas.

El conocimiento, la sabiduría, la experiencia y la comisión necesaria para manejar personalmente las cuestiones claves y las agencias implicadas en la misión para la cual le han seleccionado, más el conocimiento de la lengua, de la historia y del fondo del país o de la organización internacional donde lo fijarán.

La fortaleza de carácter y las habilidades necesarias para dirigir y coordinar las actividades de las diversas agencias locales (CEI-RD, Turismo, etc.) y de sus respectivos propósitos en el extranjero.

La autoridad primaria para escoger a los embajadores recae sobre el presidente, y la República Dominicana tiene una larga tradición de nombramientos políticos en el servicio diplomático.

No creo que esto es del todo inapropiado, y entiendo que sea normal que haya una cuota de nombramientos políticos en el campo diplomático. Sin embargo, el valor de esta tradición, tan utilizada en el servicio público, se mina cuando eligen a individuos por el valor de sus contribuciones en las campañas políticas, o por su amistad personal con el presidente o el partido en gobierno. Individuos éstos sin la preparación necesaria para desempeñar óptimamente los encargos de la nación.

Sí, es una realidad que, por lo general, todo jefe de misión, ya sea de carrera o nombrado políticamente, pertenece a la élite económica, política, social o intelectual del país, lo que se traduce en que son personas con un cierto tipo de influencia en el ámbito local.

Pero todo esto cambia cuando dicha persona llega a residir en un país extranjero donde nadie le conoce y, peor aún, donde quizás la República Dominicana no está dentro de la agenda de prioridades del Estado receptor; es ahí donde una buena formación diplomática juega un papel importante para que el nuevo jefe de misión pueda desarrollar las relaciones necesarias para que su misión pueda ser exitosa.

Al escoger personal para el servicio exterior, se debe tomar ventaja completa de la maestría profesional en el servicio extranjero dominicano que se ha desarrollado en un cierto plazo a expensas del contribuyente dominicano. Más importante aún, las posiciones como jefe de misión deben estar reservadas normalmente para los miembros de la carrera diplomática, asegurando de esta manera que los mayores niveles sean mantenidos en la selección de representantes dominicanos en el exterior.

Todo esto tiene especial sentido para un país como la República Dominicana, ya que es un país que puede ser grandemente beneficiado de una buena representación en el exterior. El otro día escuché al Sr. director del CEI-RD decir que el hecho de que seamos chiquitos no significa que seamos enanos, ya que los enanos no crecen, mientras que los chiquitos sí.

Nuestras misiones en el exterior son uno de los engranajes más grandes para permitir el crecimiento de nuestra nación.

Vuelvo y repito, entiendo que los nombramientos políticos son necesarios dentro de una infraestructura partidista para cumplir con una cuota de gratitud, pero no por eso debemos empeñar nuestra imagen en el exterior.